jueves, 17 de enero de 2013

Manuel Infantes Martinez "NIÑO DE FREGENAL"




FLAMENCO

Manuel Infantes Martinez 

"NIÑO DE FREGENAL"


MANUEL INFANTES MARTÍNEZ,  cantaor payo, más conocido en el mundo artístico del cante flamenco con el nombre del NIÑO DE FREGENAL,  nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz), en el año 1.911, y murió en Sevilla en 1.986. Empezó a cantar desde muy joven en su pueblo natal, donde se desplazo a Sevilla para darse a conocer, fue un gran especialista en lo fandangos, cogiendo mucha fama con sus fandangos llamados del Niño de Fregenal.

Recorrió toda la geografía española, y actuó en los mejores teatros, en compañías de los mejores cantaores de su época, siempre bien acompañado, como Manuel Vallejo, José Palanca, José Cepero, Pepe Pinto y la niña de los Peines, etcétera. A mi pueblo le gustaba mucho ir a cantar, porque era muy bien acogido por sus fandangos, que gustaba mucho en esa zona Marroquí de Tetuán. Era íntimo amigo de mi padre, siempre se juntaba con él para oírle cantar, mi padre Francisco Ruiz Valero, como gran crítico contaba, que tenía una forma muy especial para decir los cantes que te llegaba a fondo de sentir su transmisión. Era una persona muy sencilla y amigo de todo el mundo, por eso era querido y apreciado por toda la afición.  


Grabo en discos para varias casas discográficas, con un amplio repertorio de cantes, sus discos fueron muy seleccionados por los coleccionista de la buena afición

-El Arte de vivir el Flamenco-


Su voz era un hilo de miel de la Alcarria. Nacido el día 6 de febrero de 1911 en Fregenal de la Sierra (Badajoz), Manuel Infante Martínez, el Niño de Fregenal, se nos fue el 4 de enero de 1986 en su domicilio sevillano de la calle Torrijiano, en la mismísima Macarena. Hasta pocos días antes de su óbito, se le podía ver en el Bar Esperanza contando sus batallas en el mundo del cante, cuando los aficionados pagaban el jornal de un día para escucharlo en las plazas de toros de toda España. Cansado de trabajar en el campo con sus padres, que eran campesinos con tierras -aunque no eran ricos-, un día se fue a la feria de Higuera de la Sierra a participar en una cucaña, práctica que se le daba muy bien porque con 12 años de edad tenía la agilidad de un cigarrón. Después de ganar la cucaña se apuntó a un concurso de cante y lo ganó, con tan buena fortuna que andaba por allí Estrellita Castro, quien se queda turulata con su bonita voz y le dice que se vaya para Sevilla, “que tu cante vale mucho dinero, chiquillo”. Al llegar a su casa le cuenta a sus padres la hazaña y el consejo de la afamada cupletista sevillana. Con consentimiento o no de sus progenitores, se arma de valor y se va a Sevilla andando, quedándose en esta ciudad para siempre. Le llamaban entonces el Niño de la Sierra, apodo artístico que después adoptó un hermano suyo que no llegó a ser figura del cante. Con este remoquete artístico aparece ya Manolo Fregenal en los carteles de 1926 -tenía sólo 15 años de edad-, cantando como concursante de unos certámenes que servían de preámbulo a un espectáculo que recorrió muchas ciudades de España con Don Antonio Chacón, Manuel Escacena y el Niño de Marchena, contratado por el gran Vedrines. Fue Don Antonio Chacón el primer cantaor que creyó en él. Lo contrató para 20 días en Valencia, en El Batacrán, después de verlo debutar en el madrileño Teatro Pavón el 19 de junio de 1926 y quedarse prendado de su maravillosa voz. Pero añoraba Sevilla, sus tabernas, sus corrales de vecinos, su sol y sus pueblos. Como era listo para los negocios, se hizo en seguida empresario y en 1929 era ya el representante de Antonio y Rosario, los famosos Chavalillos Sevillanos. En 1932 grabó sus primeros discos, con la guitarra del gran maestro sevillano Antonio Moreno. Hizo seis placas de fandangos y una de milonga y fandangos, que no tuvieron el éxito deseado por la marcaGramófono. A pesar de que cantaba ya de maravilla y que ofrecía un fandango suyo de irresistible sabor serrano, con poco más de 20 años de edad. En 1936 fue uno de los ganadores de un certamen que se celebró en el Circo Price de Madrid, oportunidad que aprovechó el empresario Alberto Montserrat para crear un espectáculo con todos los ganadores -Chiquito de Triana, Enrique Orozco, Pericón de Cádiz, el Niño de Arahal, Pepe el Culata y otros- y llevarlo por toda España. En plena gira de este espectáculo estalla la Guerra Civil de 1936 y se refugia en Sevilla, donde comienza a vivir de las fiestas. Terminada la guerra retorna su carrera y forma parte de algunos espectáculos de Manolo Caracol, Manuel Vallejo, Pepe Pinto, El Sevillano y Pepe Marchena. Toda la década de los 40 fue magnífica para él. Pero en el siguiente período comienza el declive de los espectáculos de la Ópera Flamenca y baja bastante el nivel de calidad y el trabajo. En 1963 ganó el premio de Tarantas en el Festival Nacional del Cante de las Minas, de La Unión (Murcia), comenzando otra vez una serie de giras con el Rerre de los Palacios, Pepe Aznalcóllar, El Gordito de Triana, Cepero de Cantillana y Enrique el Culata, entre otros artistas más modernos. Sus últimos años fueron un poco tristes, a pesar de que recibió algunos homenajes en Sevilla y en su tierra y de que tomó parte en eventos de la categoría de la Bienal de Arte Flamenco. Lo recuerdo sentado en la Venta Vega de Sevilla, en los años 70, esperando a que un señorito lo metiera en un cuarto y le diera diez mil pesetas por escucharle sus fandangos, con la voz ya temblona.
Manuel Bohorquez en La Gazapera

Justicia al Niño de Fregenal

Los que somos apasionados de las biografías de artistas flamencos celebramos por todo lo alto cada libro que se ocupa de algún fenómeno del cante, el toque o el baile. Los artistas son los verdaderos protagonistas del flamenco, los que crearon esta maravilla para en la mayoría de los casos, sobre todo en el XIX, acabar en una fosa común. Hasta hace pocos años apenas había biografías en la bibliografía flamenca. Fue Antonio Machado y Álvarez, Demófilo, padre los poetas sevilanos Antonio y Manuel Machado, el primero que escribió una biografía sobre un cantaor de flamenco y lo hizo como apéndice de su célebre obraColección de cantes flamenos (1881), libro de referencia. Se ocupó del genio sevillano Silverio Franconetti y gracias a los datos que aportó sabemos hoy muchas cosas de su vida artística y privada. Cincuenta y tres años más tarde fue el sevillano Fernando el de Triana -en realidad nació en la calle Pozo, en San Luis-, quien se decidió a dar a conocer en un libro imprescindible, Arte y artistas flamencos, los datos más precisos sobre la mayoría de los artistas del XIX. Es una obra que tiene sus lagunas y que algún día habría que reeditar en condiciones, pero que sin él no sabríamos casi nada de aquellos genios que hacían las delicias de los aficionados en cafés sevillanos como los de Manuel Ojeda El Burrero y Silverio. A partir de los años 70 del pasado siglo salieron ya muy buenas biografías flamencas, como las de José Luis Ortiz Nuevo a Pepe el de la Matrona y Pericón de Cádiz, o la que el escritor madrileño José Blas Vega le hizo al gran Don Antonio Chacón, que nos señaló el camino de las grandes biografías del arte flamenco. Estos días hemos recibido una biografía del célebre Niño de Fregenal, el gran estilista de Fregenal de la Sierra (Badajoz), cantaor de hermosa voz y sello propio por fandangos, que en los años veinte se afincó en Sevilla con su familia para poder vivir del cante. Y en nuestra ciudad murió, en 1986, dejándonos huérfanos de una de las voces más bonitas del cante, cuando vivía en la flamenquísima y macarena calle Torrijiano, de donde eran los también cantaores José Rodríguez El Colorao y Pepe Pinto, y donde está la Peña Cultural Flamenca Torres Macarena. Su biógrafo, Francisco Zambrano Vázquez, del pueblo de Fuente de Cantos (Badajoz), se ha encargado de localizar la documentación necesaria para poder contar su vida artística con toda clase de detalles, aportando una gran cantidad de documentos gráficos, entrevistas y testimonios de compañeros, críticos y aficionados. Francisco Zambrano le ha hecho justicia a un cantaor entrañable, extremeño pero hecho en Sevilla, aunque nunca perdió el aire de su tierra, de la que hablaba siempre con cariño. Lo recuerdo ya mayor sentado en el Bar Esperanza, de la Macarena, soñando despierto con viejas hazañas por los teatros de España y más tieso que la mojama. También muerto de sueño en la ya desaparecida Venta Vega de Sevilla junto al guitarrista Antonio Sanlúcar, el Gordito de Triana, el Niño de Arahal y Cepero de Cantillana, entre otros de su tiempo, esperando a que un señorito rumboso le solucionara el puchero de su casa. Enjuto de carnes, simpático y educado, siempre con una copla de más y cargado de vivencias, el Niño de Fregenal, el de “la voz cristalina”, como lo llama su biógrafo, Francisco Zambrano, estará siempre en nuestro recuerdo. Esta magnífica biografía, que contiene un CD con sus fandangos y seguidores de su escuela, ayudará también mucho.
Niño de Fregenal. Fandangos. ‘Con mi caballo lucero’. Guitarrista, Antonio Moreno. 1932.
-Manuel Bohorquez en La Gazapera-

FREGENAL DE LA SIERRA

Homenaje al 'Niño de Fregenal'

04.06.12 - 00:13 - 
Una placa en el número veinticuatro de la calle Jabugo en Fregenal de la Sierra, recuerda el nacimiento en esta casa, el 15 de febrero de 1911, del 'cantaor de la voz cristalina', Manuel Infante, más conocido sobre los escenarios como 'Niño de Fregenal'.
Descubrían el símbolo de este homenaje a la figura artística de Manolo Fregenal, su sobrino Pepe Fregenal y el alcalde de Fregenal de la Sierra, Juan Francisco Ceballos.
Posteriormente se presentaba en el cine municipal el libro de Paco Zambrano Vázquez 'Manuel Infante El Niño de Fregenal. El cantor de la voz cristalina (1911-1986)', editado por Diputación de Badajoz.
Un trabajo que presentaba el propio Francisco Zambrano apoyándose en una proyección de numerosas representaciones gráficas y audiovisuales con las que describió, la vida, obra y creaciones de Manolo Fregenal, escuchándose la famosa voz cristalina del artista frexnense, a través de tres creaciones suyas, por fandangos, que hicieron las delicias del numeroso publico asistente.
Cerraban este acto el cantaor Paco Dávila, Premio Nacional de fandangos al estilo de Manolo Fregenal, que interpretaba, en primer lugar, los tres fandangos personales del cantaor frexnense, con letras alusivas al mismo, compuestas por Paco Zambrano para el homenaje con honores a su centenario, que se le hacía en Fuente de Cantos, con motivo del VIII Otoño Flamenco, en el mes de octubre de 2011.
Cantiñas y fandangos
Seguidamente se interpretaban cantiñas y fandangos de Pérez de Guzmán, dedicados a la Peña Flamenca José Pérez de Guzmán de Jerez de los Caballeros y por último, aunque no estaba en el programa, por esa connotación que tiene Manolo Fregenal de ser cantaor extremeño con devoción y adopción sevillanas, actuó el cantaor Pepe Rueda; quien interpretó unos fandangos al estilo de canalejas de Puerto Real, siguiendo el hilo de la explicación que había dado el autor del libro sobre el origen del fandango de transición de Fregenal, que no es otro que el conocido como fandango de Santa Bárbara de Casa, cuyo autor, según se demuestra en su estudio, fue Canalejas. Ambos cantaores estuvieron acompañados por el guitarrista jerezano, Domingo Díaz Escudero, colaborador habitual de la Peña Flamenca de Fuente de Cantos.
-Hoy.es-




Niño Fregenal-Fandangos

Niño Fregenal-Fandangos "y a una hija por dinero"

Niño Fregenal-Fandangos "porque tengo sello propio"

Niño Fregenal-Soleares

Manolo Fregenal -Cabal

Manolo Frenegal-Con La Virgen Del Carmen (Seguiriyas)

Manolo Fregenal-Con su jaca torda (Bulerias)

Homenaje a Manuel Infantes Martínez "Niño de Fregenal"

                                                                

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