miércoles, 18 de abril de 2012

Félix Grande. Poeta


Félix Grande, en una imagen de archivo.


FLAMENCO


Félix Grande. Poeta


"Entre todas las músicas, para mí la más consoladora ha sido el flamenco"


El Premio Nacional de las Letras presenta 'Libro de familia', una obra en la que muestra su agradecimiento a sus allegados y a la música a través de la poesía.
ÁNGELA ALBA 


Félix Grande (Mérida, 1937) regresa a la poesía con Libro de familia (Visor), una obra en la que muestra su agradecimiento a su familia -real o apócrifa- y a la música, en particular al flamenco, por haberle "acompañado durante tantos años". El Premio Nacional de Poesía y Nacional de las Letras propone un suculento viaje al mundo de la cultura. 

-¿Qué propone a quien se adentre en Libro de familia

-Yo no le propongo a nadie que vaya adonde no quiera ir, es a mí a quien propongo algo en ese libro. Me propongo mirar a toda mi familia con una gratitud muy adecuada a mi edad. Y mi familia no es sólo mi familia de sangre, es el flamenco y toda la historia del flamenco, la música representada en este libro por Johann Sebastian Bach; Antonio Machado, uno de mis abuelos apócrifos; Pablo Iglesias, otro de mis abuelos; César Vallejo, el poeta de lengua española tal vez más escalofriante... Pues éstos son los protagonistas de mi libro junto con mi mujer, mi hija y mis padres. Y lo que propongo para mí es no irme de la vida sin haberles agradecido desde el fondo de la conciencia el hecho de que me hayan acompañado durante tantos años. 

-¿Considera este libro un resumen de su vida? 

-No diría que es un testamento. Es un resumen de las emociones más profundas, de la gratitud más profunda que soy capaz de sentir en estos años de mi vejez. 

-En este libro muestra la importancia que el flamenco ha tenido en su vida. ¿Qué le ha dado este arte? 

-Yo me asomé al maravilloso palacio del flamenco cuando era niño viendo charlar sobre él a mi padre y a mi abuelo. Desde entonces me ha dado la capacidad de comprobar que la música es uno de los acontecimientos inventados por la conciencia de nuestra especie para resguardarnos del frío, del desconsuelo, del miedo. Yo creo que la música en general es como era la hoguera de nuestros antepasados, un suceso ante el que las tribus remotas acercaban las manos para quitarse el frío y el miedo. Creo que tanto el lenguaje como la música, que quizás sea el más profundo de los lenguajes humanos, sirven para eso. Y en consecuencia es bueno que uno se pare un momento a lo largo de su vida y les agradezca tanto a las palabras como a la música todo ese caudal de consuelo, de plenitud, y entre todas las músicas posiblemente para mí la más consoladora ha sido el flamenco. 

-Ha estado más de 30 años sin publicar poesía. ¿Por qué decidió tomarse ese tiempo? 

-No me lo he tomado yo. Durante estos años he escrito un libro detrás de otro, no sólo porque era mi deber como escritor, sino porque siempre soy muy feliz escribiendo, aunque nunca soy tan feliz como cuando escribo poemas. ¿Por qué no he escrito durante tantos años? No lo sé, tal vez no me haya merecido la visita de la palabra poética, tal vez me he distraído demasiado, tal vez ocurre que la poesía, que es un pendón, se ha ido con otros y con otras o con todo el mundo... Y de pronto ha llegado a mi casa hace poco tiempo. Me di cuenta de que llegaba, de que se había venido a vivir conmigo un tiempo, entre otras cosas porque cuando la vi cerré por dentro para que no se fuera hasta que no tuviéramos un hijo, que ha sido este libro. Llevaba mucho tiempo sin esta fiesta misteriosa que es abrazarse con las palabras. 

-¿Por qué ha elegido este momento para publicar este libro de agradecimiento? 

-No lo sé, no lo he elegido yo. En el fondo de la conciencia, del océano de las emociones, se forman leyes y todo lo que hace uno, el portador de esa conciencia, es obedecer a esas leyes. Yo no me he sentado a decir que es el momento en que tengo que agradecerle al flamenco todo lo que le debo, aparte que llevo agradeciéndoselo medio siglo. A lo mejor ha sido de una manera inconsciente o preconsciente por el conocimiento de que estoy en el final de la vida, y esto lo digo con total naturalidad, sin ninguna exasperación, y pareciera como que éste es el momento en el que las emociones dicen: mira de cara a quienes te han ayudado a vivir con plenitud, intensidad y con consuelo y agradéceselo.



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