viernes, 28 de febrero de 2014

LA GUITARRA FLAMENCA "JAVIER PATINO"


LA GUITARRA FLAMENCA


"JAVIER PATINO"

JAVIER PATINO, guitarrista payo, conocido en el mundo del arte de la guitarra con su propio nombre artístico de JAVIER PATINO, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz)  en el año de 1974. Podríamos pensar que la madurez artística del jerezano Javier Patino ha llegado con su primer trabajo discográfico, que fue presentado en la bodega Los Apóstoles. Los que lo conocen saben que no es así. Javier tiene ya un bagaje profesional, media vida de trabajo con la guitarra, trabajando en muchas de las mejores compañías de baile y creando música. Lo que sí es cierto es que es ahora cuando recoge el fruto de ese esfuerzo, y lo hace con esta presentación.

La bodega se llenó y no tuvo más remedio que disfrutar, escuchar la guitarra jerezana contemporánea. Y la culpa la tuvo Javier. Culpable de haber sabido atesorar un conocimiento, y tener la capacidad de saber expresarlo con su toque. Un toque limpio, que transmite calma en los momentos necesarios. Su repertorio se basó en legar seguiriyas, bulerías, fandangos de Huelva, con dedicación a uno de sus maestros, José Luís Balao. La noche iba aclarándose con su toque. Su música es un homenaje a los suyos, a la gente de su alrededor. A su familia, a quién también dedicó una rumba, “al primo Carlos”, “jartible” donde los haya, a su madre Juana en forma de granaína, y tanguillos. Y es que escuchando su disco, gana puntos conforme se escucha una y otra vez. Si ya fue estupendo gozarlo en directo, la retina auditiva lo pide más. Es de esos discos, en los que para escucharlos, hay que hacerse unas palomitas, y sentarse en el sofá prestándole la misma atención que a un película. Alguno podría pensar en un disco de culto, quizás no llegue a eso, pero las cosas bien hechas tienen una recompensa. Por otro lado, la sabia elección de elegir a grandes músicos le dio a la noche el punto de caramelo. Tino Di Geraldo, Alexis Lefèvre, y el contrabajista Pablo Martín. Un postre elaborado por un gran repostero de la guitarra. El baile del Barón del Flamenco, el otro Javier, fue otro gran acierto. Sencillo y complejo a la vez. Y el cante de Miguel Ortega, David Lagos y el compás de Grilo pusieron la guinda al pastel. Una nueva generación del toque jerezano puso el listón donde pocos alcanzan.

El guitarrista jerezano Javier Patino estrenará el próximo 6 de marzo en su tierra natal su espectáculo 'Media vida' en la Bodega de Los Apóstoles de González Byass dentro de la programación del Festival de Jerez. Su sonanta estará acompañada de grandes músicos como Tino di Geraldo (percusión), Alexis Lefèvre (violín) y Pablo Martín (contrabajo). El espectáculo comenzará las 24:00h. El protagonista del recital será Javier Patino, que traerá bajo el brazo su primer trabajo discográfico, que verá la luz precisamente en esas fechas y lleva por título 'Media vida'y que estará acompañado por el percusionista Tino Di Geraldo; el violinista Alexis Lefèvre; y el contrabajista Pablo Martín. 'Toca toque' continuará el 7 de marzo de la mano del onubense José Luis Rodríguez, consagrado compositor y guitarrista que presentará el espectáculo 'De mis manos'.

'Media vida': "Sosiego… sin aspavientos ni fatales sobresaltos"
El guitarrista ha elegido un discurso exclusivamente instrumental, sin añadido de cante
Escribe el maestro José Luis Ortiz Nuevo que "la guitarra de Patino es un lujo de sosiego, una invitación para abandonar el caos y poder centrarse en el disfrute de escuchar sin aspavientos ni fatales sobresaltos". Ciertamente es así. La escucha de Media vida depara largos minutos de pacífico deleite dentro del sinfín de músicas que se reúnen en los diez temas que componen la grabación. Pero también está la tensión que da la variedad de unos estilos presentados siempre con mucha elegancia. Se trata, además, de composiciones que contienen mucha música o "mucha información", como prefiere decir Javier. "A veces me ha ocurrido que tenía tantas falsetas… Y había que ponerlas. Tanto que de un tema se pueden sacar hasta cinco", explica. Está así la rondeña, con su inspirada introducción libre; dos tandas de bulerías, que se oponen en los acentos y se igualan por su sutileza; un zapateado de sostenidos picados o los fandangos que lucen un toque muy ligado, como le ocurre a los tanguillos. También soleá, rumba y la virtuosa granaína final que transporta toda la atmósfera del estilo. El guitarrista ha elegido un discurso exclusivamente instrumental sin añadido de cante. "No es por nada, es que es lo que yo hago y no he visto necesidad de añadirle unos coritos para que se escuche más o sea más comercial". Otra de las características de la grabación es que la guitarra siempre va natural, en ningún momento se ha doblado en estudio. Las aportaciones de otros colaboradores son puntuales. Javier llama la atención sobre las del violinista Alexis Lefèvre, del que dice que, literalmente, "se pegó" en dos temas: la rondeña en su parte a compás, en la que protagoniza un prodigioso pizzicato flamenco, y la soleá, a la que añade matices de emoción. Esta composición, que procede del espectáculo Dime, tiene una significación especial. Está dedicada al desaparecido maestro Manuel Soler que en dicha obra salía a escena haciendo un zapateado sobre su música. Otras aportaciones son las naturales y siempre precisas de percusión del productor Di Geraldo, que también se encarga de las palmas junto a Tomasito, las de Pablo Martín al contrabajo en cuatro de los temas, y el baile en la mencionada soleá de Barón, que igualmente se encarga de jalear en otros temas al lado de Carlos Grilo y el cantaor David Lagos. Además de la dedicatoria a Soler, el disco contiene otras más. Entre ellas destaca la del maestro Balao, a quien regala los fandangos, y también la granaína para "su" Juana o la rondeña a su primo Carlitos. Y es que los temas del disco han recibido nombres de lugares y personas que guardan estrecha relación con el guitarrista. San Miguel (bulerías), Calle Barja (zapateado), Mundo nuevo, un tanguillo para el que fue su colegio, aunque no lo diga, Del olivar (bulerías). Una grabación, pues, muy personal que suena tan actual y fresca como flamenca.
Actualizado 23.03.2009.  Portada del disco Media vida de Javier Patino.

Javier Patino reúne sus composiciones de 'Media vida'
El guitarrista edita su primera grabación en solitario de la mano de Tino di Geraldo
El guitarrista Javier Patino (Jerez, 1974) ha presentado recientemente su primer trabajo en solitario, Media vida, un proyecto que anhelaba desde hace unos años y que, por fin, se ha hecho realidad. Porque, en ciertas ocasiones, las cosas llevan su tiempo y tienen su momento, a él le ha llegado el suyo haciendo su trabajo, que no es otro que tocar para el baile. Desde hace más de diez años, Javier forma parte de la compañía del bailaor Javier Barón, y en uno de sus últimos espectáculos, Meridiana, coincidió con Tino di Geraldo, al que le pidió su colaboración para alguno de los temas del disco que proyectaba grabar. La disposición del percusionista fue mucho más allá, y se ofreció a producirle la totalidad del mismo. El resultado le tiene tan satisfecho que está convencido de que ha merecido la pena esperar. "No hay mayor satisfacción que grabar y estar contento con tu disco -declara-, y eso es gracias a él (Tino)". Patino, como tantos otros guitarristas de su generación, fue alumno de los maestros Balao y Carbonero. Alternándolos con sus estudios, dio sus primeros pasos semi-profesionales, pero no habría de ser hasta su marcha a Madrid, en 1996, cuando empieza a trabajar en compañías de baile. Ricardo Franco y Beatriz Martín, Carmen Cortés y, sobre todo, Javier Barón, con el que todavía permanece. Por eso, aunque reconoce la herencia de Balao y el haberse fijado en otros maestros -Manolo Sanlúcar y Gerardo Núñez, principalmente-, Javier entiende que su escuela verdadera ha sido el acompañamiento del baile. "Tener que buscarte la vida para crear músicas que acompañen al baile, me ha abierto mucho la cabeza", apunta. Está igualmente convencido de la importancia del trabajo que los guitarristas realizan y de la valoración que reciben de los bailaores. "Sin la música que hacemos, el espectáculo no saldría", afirma. Pero, a la vez, se queja de que ese trabajo en muchas ocasiones no sale a la luz y ni siquiera ocupa un espacio en las críticas. Sin embargo, y a pesar de esa queja genérica, al guitarrista Patino no le han faltado buenas críticas debido a su trabajo en determinados espectáculos de Javier Barón. Un lugar especial, que él califica como "todo un reto", ocupa la recordada obra Dime, en la que, compartiendo escenario con figuras como Manuel Soler, Diego Carrasco y José Luis Ortiz Nuevo, se hizo cargo en solitario de toda la música. También fue elogiado su trabajo en Meridiana, la penúltima obra del bailaor, y en la más reciente, Dos voces para un baile, en la que se tiene que desdoblar ante la imparable sucesión de ritmos y estilos. Hasta veintitantos que se abordan en el espectáculo. La disciplina de guitarra de concierto era algo que le tentaba desde hacía tiempo. "Siempre me ha llamado la atención -cuenta-. Un guitarrista solo que cuenta su historia. Pero es muy difícil." Esa querencia le llevó en su día a presentarse a algún que otro certamen, pero sin demasiada suerte. "En esos certámenes, la técnica impacta mucho, y creo que es más difícil llegar a través de la música", explica. ¿Puede ser la música uno de sus valores? El guitarrista responde que sí y añade: "Por eso he grabado mi disco, por sacar mi música. A lo mejor es una necesidad de expresar lo que llevas dentro, de expresarte como artista" Este debut discográfico de Patino supone el cuarto trabajo debido a guitarristas a los que normalmente vemos en el atrás de los espectáculos de baile. En poco más de un año, han publicado discos acreditados compañeros de esta disciplina, como son Antonio Rey, Jesús Torres y Juan Antonio Suárez Cano. Esta rebelión de los hombres de atrás no le pasa desapercibida a Javier, y le sirve para confirmar que, entre esos hombres, hay músicos de muy gran valía que no son conocidos. "Me encantan, son súper interesantes y los suelo poner como ejemplos. Han hecho además unas grabaciones que son muy distintas entre sí". Sobre la tendencia que se observa entre estos y otros compañeros a una cierta ralentización del toque, el guitarrista piensa que es una opción. También subraya que cada composición pide lo suyo, y finalmente confirma que sí que "parece que la gente está ahora buscando más la técnica que la música".
Fermín Lobatón | Actualizado 23.03.2009. En la foto,  Leonor Leal baila por alegrías arropada por Javier Patino, Eva de Rubichi, Angelita Gómez y El Pescaílla.
-El Arte de vivir el flamenco-
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Olga Pericet (Guitarras Javier Patino y Antonia Diaz) ROSA Y METAL CENIZA 2011

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