domingo, 5 de mayo de 2013

LA GUITARRA FLAMENCA Manuel Fernandez Molina "PARRILLA DE JEREZ"


LA GUITARRA FLAMENCA

Manuel Fernandez Molina


"PARRILLA DE JEREZ"

MANUEL FERNÁNDEZ MOLINA,  guitarrista gitano, más conocido el mundo artístico como   PARRILLA DE JEREZ, nació el 21 de Septiembre de 1945 en la calle Campana numero 25 en Jerez de la Frontera (Cádiz). en el año de 1945. Bajo la batuta de su propio padre Manuel Fernández Moreno, Tío Parrilla y de Rafael del Águila, se inició a los doce años en el toque flamenco de la escuela jerezana. Un año después, comenzó su carrera profesional, murió el día 6 de Junio del año 2009 a los 64 años
Una de sus primeras apariciones en público fue en la Feria de Sevilla de 1959. Acompañó en aquellos primeros años a su hermana Ana Parrilla, bailaora, y, seguidamente, a maestros del cante de Jerez como Tío Borrico, Terremoto o Sordera. Tras pasar por tablaos como la Cueva del Pájaro Azul, de Cádiz; La gaditana, de Ibiza; o Los Canasteros, de Madrid, se incorporó a El Duende, tablao madrileño propiedad de Pastora Imperio y Gitanillo de Triana, tocándole a Terremoto, Sernita y La Perla de Cádiz. Posteriormente, se incorporó a los elencos de artistas como Lola Flores o La Paquera de Jerez, cantaora a la que lleva más de treinta años acompañando. Curro Malena, Enrique Morente, Manuel Agujetas, Antonio Mairena, Chocolate, Calixto Sánchez, Naranjito de Triana, Luis de Córdoba, Pansequito o La Macanita son sólo algunos de los cantaores para los que ha tocado no sólo en directo, sino también en grabaciones discográficas. Como solista, Parrilla de Jerez ha registrado cuatro trabajos, entre ellos, ‘Nostalgia’ (VDE-Gallo, 1999) y ‘Jondura’ (Midwest Records, 1996). Su trayectoria profesional, que también recoge una interesante labor de rescate del folclore navideño jerezano y la composición de la marcha procesional ‘Virgen de la Piedad’, tiene el reconocimiento de la Cátedra de Flamencología de Jerez, que le otorgó en 1973 el Premio Nacional de Guitarra. La ya popular vueltecita por bulerías de Parrilla es habitualmente requerida tanto por el público, como por los cantaores para los que toca.
En Febrero de 1985 realiza una gira por Sudamérica, incluyendo Colombia, Medellín, Bogotá, donde la prensa colombiana le otorga el premio “Zipa de Oro”. Es éste un año lleno de actividad artística y gran reconocimiento donde combina sus conciertos con el acompañamiento de las principales figuras del cante y del baile. En 1986 se decide a grabar su primer disco que recibe el titulo “Capricho de Bohemias”, cosechando una estupenda acogida tanto por el público en general como por parte de la prensa especializada. En 1987 retoma su presencia en los concursos y competiciones y consigue el: 1er Premio del I Concurso Nacional de Guitarra Flamenca de la Federación de Entidades Extremeñas. Durante los años 1988 y 1989, alterna su formación con actuaciones por toda la geografía española, tanto en concierto como acompañando al baile y al cante de las primeras figuras del panorama musical , para ser contratado como guitarrista oficial del gran Juan Valderrama, con el que recorre toda España; mas tarde interviene , junto al propio Juan Valderrama y Dolores Abril, en la obra de teatro de Eloy Herrera titulada “Casta y Figura”, donde, además de acompañar a la guitarra, hace sus pinitos como actor con un papel protagonista. En este tiempo graba para todas las televisiones del país, y es invitado a hacer una gira en Japón con el espectáculo “Estrellas de la Bienal”, preparándose, a la vez, para el que será su próximo gran triunfo. Es precisamente en 1990 cuando consigue el: Premio Giraldillo del Toque de la VI Bienal de Arte Flamenco de Sevilla. Con este galardón es cuando Niño de Pura decide dar por concluida su participación en competiciones y concursos, habiendo obtenido ya los más prestigiosos de la Guitarra Flamenca en España.
En 1963 , con solo dieciseis años , graba su primer disco con ‘tia Anica la Piriñaca’ y su tio Borrico . Su gran talento le ha llegado desde su abuelo ‘Juanichi el Manijero’ através de su padre el gran Tio Parrilla que cantó y tocó la guitarra de joven y que fue posteriormente reconocido en todo el mundo como el mejor bailaor de bulerias . Tambien son artistas conocidos Juan Parrillla (tocaor) Ana Parrilla (bailaora), hermanos de Manuel y sus sobrinos músicos , hijos de Juan . Manuel trabaja con Montoya y va a Ibiza en un cuadro de artistas grandes de Jerez. Compone conciertos para dos guitarras y para guitarras y piano , y marchas procesionales para virgenes de Jerez, Nuestra Señora de la Piedad y la Santisima Señora del Valle . En el 1975 graba su segundo disco solo, ‘Antologia de las bulerias’
-El Arte de ivir el Flamenco-

En la Memoria: Parrilla de Jerez

Su última gran falseta sin guitarra
Revista La Flamenca
Hace unos días nos dejó para siempre el gran guitarrista jerezano Manuel Fernández Molina "Parrilla de Jerez", tras una larga y penosa enfermedad. Quiero comenzar estas líneas en su memoria con los momentos más intensos que viví con él en las postrimerías de su vida. En 2006, a través del Aula de Flamenco de la Universidad de Cádiz, se envió informe al Vicerrectorado de Extensión Universitaria para que, en el cierre correspondiente a ese curso, se otorgara a Manuel el anual reconocimiento universitario de la más alta institución del saber de nuestra provincia. No hizo falta mucho esfuerzo para que recibiera el visto bueno de las autoridades académicas. Lo siento a quien le pese, sobre todo a ese Jerez al que le cuesta la misma vida reconocer a los suyos, pero fue el último y único homenaje que Parrilla recibió en vida, una vez postrado en el lecho del dolor supremo. Con independencia del acostumbrado desaire tan pronunciado por estos pagos, lo cierto es que surgió un gran problema: Manuel no estaba en condiciones para recibir la orla universitaria por sus numerosos méritos contraídos en su prolija carrera artística. La realidad es así: el estado de Manuel impactaba con dureza. Sobre todo, a aquellos que tuvieron la dicha de verlo tocándole a la Paquera con la pierna puesta sobre la silla y bailando una de las pataítas más flamencas de la tradición gestual, a instancias de la cantaora, quien arrebataba, al final de sus bulerías, la guitarra a Manuel para que bailara con elegancia y particular gracejo.
Lo cuento porque es un recuerdo imborrable y habla muy a las claras de la inmensa naturaleza humana y de artista del gran Parrilla. Puestos en contacto con la familia, los responsables del Aula insistieron a las hijas a que fueran ellas las destinatarias del pergamino acreditativo del reconocimiento. Sin duda, era lo mejor para todos. Pero nuestra sorpresa fue mayúscula cuando Manuel, que apenas articulaba palabra, insistió una y otra vez en ser él mismo, en persona, quien recogiera su premio. Incluso, me contaron sus hijas que señalaba el traje y la corbata que se pondría. Uno de los que, tal vez, lució en alguna de aquellas Fiestas por Bulerías o en los Reales Alcázares de Sevilla durante una Bienal gloriosa donde su Paca, nuestra Paca, hacía temblar los cimientos de la misma Andalucía con la magia de su guitarra. Él tenía que cumplir con su compromiso y lo dejó tan claro que la familia entendió, pese a lo fuerte que iba a ser la escena, que por última vez Parrilla de Jerez se viera cara a cara con su público. Fue un doce de junio, cuando aprietan de lleno las calores, en el Salón de Actos del Campus Universitario de Jerez. Y allí se presentó Manuel con una entereza y una dignidad de las que saltan las lágrimas. Sin importarle un ápice mostrarse así, en su silla de ruedas, a los asistentes y medios de comunicación que llenaban el aforo. Porque tenía una obligación y allí estaba para cumplirla. Es cierto que ya no podía tocar la guitarra pero aquello se inundó de su música, de sus arpegios, de su rasgueo en el más trágico toque por siguiriyas que se recuerde sin tocar las cuerdas siquiera.
Tanto el coordinador del Aula, como la Vicerrectora de Extensión, se vieron obligados a abreviar sus discursos porque la escena hablaba por sí sola. Parrilla había tenido la entereza de enfrentarse al público, tal vez sabiendo que fuera la última. Y no sólo eso. Ante la sorpresa de todos los presentes pidió el micrófono simplemente para decir un "gracias" que salió de su ser con dificultad y con una humanidad más alta que la torre de San Miguel. Varios redactores de esta revista pueden certificar cuanto digo porque fueron testigos de esos más de diez minutos de aplausos sentidos a la falseta sin guitarra de Parrilla, quien apretaba sus manos sobre el pecho en señal de gratitud inmensa. Estaba escribiendo una página que quedará siempre marcada en todos los que estuvimos allí. Hay gestos que elevan a los seres humanos a categoría de especiales y a los artistas a la de grande entre los grandes, como lo fue Manuel Fernández Molina "Parrilla de Jerez". Quien seguro ya se encontrará en el cielo tocándole por bulerías a La Paquera y haciendo ambos que retumben sus bóvedas con aquel Aliiii Andá al compás de Manuel, que ya ha quedado en la historia del flamenco con letras de oro. Como aquel gesto del ya inmortal guitarrista que hace que el arte flamenco, a través de sus hijos predilectos, sea un arte tan auténtico por humano y verdadero. Quería que lo supieran.

Texto: José María Castaño / Foto: Paco Manzano

Parrilla de Jerez - Fantasía por Bulerías

Parrilla de Jerez -acompañando a Paco Toronjo por Fandangos


Parrilla de Jerez -acompañando a FernandoTerremoto por Seguiriyas


Parrilla de Jerez -acompañando a Antonio Mairena por Cantiñas


Parrilla de Jerez -acompañando a Terremoto de Jerez por Seguiriyas


Parrilla de Jerez -acompañando a Paquera de Jerez por Fandangos


Parrilla de Jerez -acompañando a Agujetas por Soleá por Bulerias


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