lunes, 9 de julio de 2012

Con ganas de más GERARDO NUÑEZ





FLAMENCO

Con ganas de más


La sexta obra de estudio del guitarrista Gerardo Núñez combina pasajes jazzísticos con momentos de intimidad.

Travesía. Gerardo Núñez. Producido pior G. N. y Cepillo. Act Music
Han pasado muchas cosas desde Andando el tiempo, editado a finales de 2003, el disco anterior de este guitarrista, referente del flamenco contemporáneo, pedagogo y valedor de nuevas promesas de este arte, tan distintas como Cano o Tono Van der Sman. Casi nueve años sin pisar el estudio de grabación ha pasado Gerardo Núñez (Jerez de la Frontera, 1961). El panorama del toque flamenco se ha despejado desde entonces en gran medida. Algunas de las promesas de aquel momento se han consolidado en lo artístico (el mencionado Cano, José Manuel León, Niño Josele, ...) pero la guitarra flamenca se ha ido alejando cada vez más del público, y sólo encuentra eco en algunos festivales internacionales. Las razones de esta retirada tienen que ver con que la guitarra actual se ha polarizado entre lo físico y lo intelectual, dejando de lado la conexión emocional, que es lo que interesa al aficionado corriente. 

Con menos estrellas foráneas que en sus últimas entregas, y algunos de sus colaboradores habituales (El Cepillo, Pablo Martín, Perico Sambeat, Carmen Cortés, Mariano Díaz, etcétera) nos llega esta quinta entrega del tocaor jerezano. La guitarra de Núñez se ha hecho más íntima, más realista, más sentimental. Ya no lo fía todo a lo físico. Reconocible siempre por su nitidez y cercanía, la guitarra de Núñez es ahora más romántica. Hasta en las alegrías que abren la pieza asoma algo de nostalgia. Las ilusiones estaban intactas entonces, es verdad, aunque vivíamos en las nubes. No ha podido ser son unas bulerías muy sociables, con tema cantable de aires moros y guitarras eléctricas que evocan al rock andaluz de los años 70. Al final de la pieza hace acto de presencia, sobre la rueda armónica, el baile de Alfonso Losa. La melodía, sin embargo, sigue tan pulcra como siempre. La soleá por bulerías apoya su tema principal en la guitarra eléctrica y el piano. La guitarra flamenca encuentra su contrapunto melódico en los teclados de Albert Sanz. Sin dejar de ser flamenco por su ritmo y armonía, es el tema más jazzístico del disco, accesible y asimilable por todo tipo de públicos planetarios, y por ello más convencional. En la misma onda se sitúa Chicken dog, un tema original del guitarrista de jazz John Scofield, que Núñez hace aquí a ritmo de tangos. El invitado principal de la pieza es Perico Sambeat, que hace una larga variación melódica en su línea, brillante y comprometida. Los casi diez minutos que cierran esta obra, en el tema que le da nombre al disco, encierran diferentes estados de ánimo: en primer lugar el recitado del poema Acta de extranjería de Luis Rius, niño de la guerra exiliado en México, en la voz de Juan Luis Cano. Luego, la llamada a la oración en Ankara. Un diálogo en árabe, una variación al piano cubano, etcétera. Todo ello en el marco de una bulería sentimental y algo frenética. 

La felicidad mayor de este disco la encierran dos minucias de algo más de un minuto de duración cada una, de puro concertismo, de pura intimidad, solitarias y portentosas: Compás interior en tono mayor y Tío Perico en el correspondiente modal. Aquí el sonido de cada nota gana presencia. Es una pena que las piezas se desvanezcan nada más iniciarse, dejándonos con ganas de mucho más. En la misma línea intimista, aunque con el apoyo de las palmas, y no pocas derivaciones épicas, las bulerías Tío Pepe con un hermoso tema principal.


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