sábado, 17 de mayo de 2014

FLAMENCO "ILDEFONSO PINTO BENJUMEA"


FLAMENCO

"ILDEFONSO PINTO BENJUMEA"

ILDEFONSO PINTO BENJUMEA, cantaor de flamenco payo, conocido artísticamente con su propio nombre de ILDEFONSO PINTO BENJUMEA, nació en Bollullos Par del Condado (Huelva) en la calle Labradores número 4, el día 29 de Octubre del año 1937,  se trata de un especialista consumado en los estilos levantinos, lo que le hizo conseguir en 1990 la Lámpara Minera del Festival Nacional del Cante de Las Minas de La Unión. Asimismo, es uno de los mejores conocedores de los fandangos de Huelva y su provincia, si bien puede considerarse un cantaor amplio, como lo demuestran sus grabaciones con infinitud de estilos diferentes. Su infancia transcurre como la de cualquier niño de su época y siguiendo la costumbre de aquel entonces, a edad muy temprana, acompaña a su padre al campo para ayudarle y aprender las labores agrarias. Desde muy niño se siente atraído por el “cante”. Él cuenta que su padre cantaba muy bien y que tenía una voz que daba gusto oírle. De él toma referencias para iniciarse en el cante e ir aprendiendo. Ha fallecido Ildefonso Pinto Benjumea el martes día 15 de Junio del año 2010, en Bollullos Par del Condado, su localidad natal, que dios lo tenga en gloria junto con los más grandes cantaores de su mejor época.

Hombre autodidacta. Por los años cuarenta y cincuenta se sentaba ante el aparato de radio a escuchar la cadena SER y la Voz del Guadalquivir, donde ponían audiciones de los cantaores más famosos de la época (Marchena, Valderrama, etc.), para aprender de ellos. Con tan sólo doce años y obligado por sus amigos canta por primera vez en público. El Jueves Santo canta una saeta, en la calle Miguel de Cervantes, al Cristo de la Vera-Cruz. Aquellos que acompañaban a la cofradía guardaron un respetuoso silencio para oír aquella saeta que salía de la garganta de un niño. Al terminar, el aplauso y la sorpresa fue unánime. Pocas horas después, a la entrada de la “Madrugá”, donde voces saeteras reconocidas de Bollullos como fueron José “Colilla” y “La Colorá” cantaban sus saetas a los titulares de la cofradía, él, sin arrugarse por ello y sin afán de competición, cantó sendas saetas (desde entonces ha sido una constante todos los años) a Nuestro Padre Jesús y a Nuestra Señora del Pasmo. Aquel aplauso cerrado de todos los que llenaban la plaza para ver entrar la cofradía fue un reconocimiento a una persona, que aún no lo sabía, que tenía por delante una vida donde escribir, con su voz, muchísimas páginas del cante.

Por los años cincuenta y sesenta venían, al ya desaparecido Cine España de Bollullos, compañías artísticas como las de Marifé de Triana, Machín, Juanito Valderrama o La Niña de Antequera. A esta última le hablan de un chaval de diecisiete años que canta de dulce, e Ildefonso canta ante ella. Cuando La Niña de Antequera lo oye cantar le propone que forme parte de su compañía y hacer con ella giras artísticas. Ildefonso se lo dice a su padre pero éste se lo quita de la cabeza. ¡Dónde habría llegado este hombre en el campo profesional!  Tiene Pinto, como se le conoce en Bollullos, dos registros de voz que le permite tocar los palos más dispares. Tiene un registro cristalino que hace que los cantes de Levante, en su voz, suenen a gloria y tiene otro registro, más grave y profundo, que hace que esos cantes, vedados a la mayor parte de los mortales, salgan de su garganta con una fuerza que eriza el pelo de quien lo escucha. Saber esto nos puede servir de luz para entender mejor porqué ha conseguido tantos primeros premios en tan distintos estilos. 

 Dice de sí mismo que siempre ha sido un hombre de concursos, ¡y no le falta razón! Vamos a hacer un recorrido por ellos, no por todos, que espacio nos faltaría para que todos quedaran reflejados. El primer concurso en el que participó, por seguidilla y soleá, fue en 1960, en Algeciras. Cuenta que estaba haciendo la “mili” y que no tenía ni “un duro” y que le vendrían muy bien las mil pesetas del primer premio, el cual ganó. Es anecdótico lo que le ocurrió. Participaban en la final veinte concursantes y él actuaba en el puesto decimoctavo. El guitarrista que les acompañaba era Ramón de Algeciras, muy buen guitarrista, pero el hombre después de acompañar a diecisiete tenía los dedos ensangrentados y le dijo a Pinto que no podía tocar más y que a él le iba a acompañar su hermano, un chavalillo. Pinto puso todos los reparos que pudo, pues perdía a un gran “tocaor” a cambio de un crío, pero tuvo que cantar acompañado del chaval. Cuando lo oyó tocar, dice que se dijo para sí mismo que aquel crío tocaba mejor que su hermano. Aquel chaval con el tiempo se le conoció como Paco el de Lucía. 

La Saeta de Oro En dieciocho ocasiones ha participado en el concurso de Cantes de La Unión. El palmarés es para descubrirse ante él: En dieciséis ocasiones ha sido finalista, consiguiendo trece primeros premios y un segundo premio, en todos los palos, a saber: mineras, tarantas, tarantos, malagueñas, seguidillas, granaínas y peteneras. Se da el caso de que el jurado, al haberle concedido ya un primer premio en un palo, y para que no recayera en la misma persona dos primeros premios, dejó desierto el primero de otro palo y le concedieron el segundo. Está en posesión de la Lámpara Minera de La Unión. Tiene conseguido, por seguidillas y soleá, el primer premio de los concursos de Espartinas (Sevilla), Cortelazor (Huelva), así como La Venencia Flamenca de Los Palacios (Sevilla). Dentro de los concursos de saetas tiene conseguidos los primeros premios en Sevilla, Huelva y Málaga. Pero sin duda alguna del que se siente más satisfecho es del concurso del año 1976 de Radio Nacional de España. Quedaron finalistas cinco participantes, de ellos, cuatro profesionales y el único aficionado, él, Ildefonso Pinto. El primer premio fue La Saeta de Oro y cincuenta mil pesetas en efectivo. ¡La Saeta de Oro, el orgullo del Saetero! 

Desde 1998, año en el que sufrió una operación de garganta, se dedica a transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones que van saliendo. En el año 2000 crea su escuela flamenca y entre sus discípulos está el cantaor bollullero Guillermo Cano que se va abriendo camino en este mundo del cante. En su escuela, hoy, tiene un ramillete de flores que están empezando a abrir y ya van dando muestras de sus cualidades. Entre ellas están: Elena de Carmen, Susana Domínguez y Álvaro Díaz de Bollullos; Sonia León de Calañas; Almudena Asencio de Manzanilla
 y Raquel Cuaresma de Huelva. Con tan buen maestro, muy lejos llegarán sus alumnos. Ildefonso Pinto, como persona y como cantaor, tiene el reconocimiento de innumerables peñas flamencas de España; el título de Hijo Predilecto de Loja (Granada); un busto en su pueblo natal... La Enciclopedia Bollullera de bollulleros.com también quiere rendirle este pequeño homenaje a un hombre que ha paseado el nombre de Bollullos por España.
-El arte de vivir el flamenco-
Reconocimiento a la talla flamenca de Ildefonso Pinto
Su entierro en la parroquia de Bollullos constituyó una gran muestra de dolor por su pérdida

 Para escuchar su cante pinchar el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=S9FdYR3pzUg

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